Lo que publico hoy es una receta que preparo desde hace ya años y que me parece realmente fácil. El año pasado cuando no estudiaba aquí tuve el placer de reencontrarme con una amiga por la que siento una peculiar predilección. Compartimos muchas cosas pero sobretodo el amor por la comida y los viajes, los olores, los libros y el jazz. Hace unos días recibí uno de sus inspiradores e-mails preguntándome por esta receta. Le adjunté la dirección del blog y espero que la prepare y la deguste con todo su ser, como hace con casi todo.
Me encanta preparar esta receta los domingos, cuando he salido la noche anterior y me levanto con muchísima hambre. Resulta una receta muy sabrosa que puede convertirse en un postre más sofisticado añadiéndole solamente una bola de helado de nata, vainilla o chocolate. También suelo prepararla cuando los plátanos del frutero empiezan a estar marrones y pochos, ese es el punto exacto que deben tener para que la receta salga perfecta!
Ingredientes.
4 Plátanos maduros, 2 vasos de zumo de naranja, 2 cucharadas de mantequilla, un chorro de ron o cointreau, azúcar glasé, azúcar blanco, canela y el zumo de un limón.
Preparación.
En una sartén se pone la mantequilla a derretir, atención porque debe hacerse a fuego moderado ya que esta no debe quemarse. Cuando esté caliente añadimos los plátanos. Debemos dejar que estos se hagan por varios lados, formarán una costra de color caramelo.*
En este momento, cuando los plátanos están hechos por fuera, se añaden unas dos cucharadas de azúcar blanco y otras dos de azúcar glasé. Más o menos esta es la cantidad. Personalmente estas cantidades me resultan insuficientes, así que normalmente añado alguna cucharada de azúcar más. De cualquier forma la gracia consiste en que la acidez acaba mezclándose con el dulzor de los plátanos y la mantequilla.
Luego se añade el zumo de limón y de naranja y tapándose la sartén, se baja el fuego al mínimo, esto es para que los plátanos puedan acabar de hacerse y el azúcar se disuelva con el zumo de los cítricos.
Dejamos unos 4 minutos y destapamos. Tendrían que estar blandos y diría que algo grumosos pero sin que hayan perdido la forma, es decir, no deberían ser puré de plátano.
En teoría la receta se llama plátanos flambeados así que el último paso consiste en flambear el postre.
Para los que NO se atreven:
Si a alguien no le apetece flambearlos (yo muchas veces no lo hago) porque le da miedo o pereza, decirle que también quedan razonablemente buenos si se les añade el licor elegido en el momento que añadimos los zumos, aunque hay que tener en cuenta que luego el alcohol debe dejarse evaporar.
Para los que NO se atreven:
Si a alguien no le apetece flambearlos (yo muchas veces no lo hago) porque le da miedo o pereza, decirle que también quedan razonablemente buenos si se les añade el licor elegido en el momento que añadimos los zumos, aunque hay que tener en cuenta que luego el alcohol debe dejarse evaporar.
Para los que SI se atreven:
Es importante tener algunas cosas en cuenta. El tener una tapa al lado resulta de lo más práctico, además tendremos apagada la campana de extracción de humos, e incluso aconsejaría que es mejor hacerlo en un sitio despejado.
Es importante tener algunas cosas en cuenta. El tener una tapa al lado resulta de lo más práctico, además tendremos apagada la campana de extracción de humos, e incluso aconsejaría que es mejor hacerlo en un sitio despejado.
Normalmente se flambea un liquido que ya está caliente y debe intentar removerse la sartén con cuidado para que no se apague la llama muy rápido. Hay gente que acerca el mechero directamente a la preparación y la flambea.
Mi consejo es añadir el alcohol a la salsa y luego recoger una pequeña cantidad en una pequeña jarra de cerámica, con un mechero prender fuego a esta mezcla y, cuando ya tiene llama, vertirla sobre la sartén.
Bon Profit!
*Cuidado que no se peguen, es importante usar una buena sartén antiadherente.
Delicioso blog. Me pasaré cada cierto tiempo a ver que se publica! Un saludo desde Barcelona!
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